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Seguridad Ciudadana principio básico del desarrollo



Nuevamente estamos tocando un tema vital y, de suprema importancia, que no deja de ser fundamental para el desarrollo de nuestros pueblos y, para toda esa colectividad humana que los conforman pues sin ese aspecto, el de la “seguridad ciudadana”, resulta difícil cualquier acción que contribuya a minimizar los altos índices de pobreza que hoy ostentan las diferentes regiones de nuestro país y, menos, podrá ayudar a generar el desarrollo socio- económico de nuestros municipios.


Resulta triste escuchar todos los días la infinidad de actos delictivos cometidos por concepto de atracos, hurtos, homicidios, lesiones personales, violencia intrafamiliar y delitos sexuales en todos sus niveles y características, sin que se logre erradicar dichas acciones a pesar de tener toda una Policía experta en el tema, entre comillas, a quienes les corresponde generar todas las estrategias para minimizar el delito o, tan siquiera, obtener control sobre las diferentes acciones criminales que se cometen a diario en nuestras calles.


Hoy, potencialmente, y es una experiencia colectiva, se conocen las personas que están en condición de cometer delitos y, en las calles, nos damos cuenta porque su aspecto y sus condiciones los delatan, hasta este punto hemos llegado, pero las acciones no llegan de la autoridad correspondiente para prevenirlo, sino cuando el delito se ha consumado, así es imposible pensar, en forma optimista, que vamos por buen camino para su control y erradicación.


Pensamos, tal vez, que existe una gran grieta o fisura al interior del órgano de Policía correspondiente, y de todas aquellas entidades filiales que tienen que ver con el control para evitar la delincuencia que no han podido permitir el diligenciamiento oportuno para bajar ese gran porcentaje de delitos cometidos a diario que hoy nos viene ahogando y está creciendo, día tras día, en forma exponencial.


Es increíble escuchar cifras que nos reflejan que cerca de 200.000 personas permanecen desaparecidas en Colombia según los registros de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Victimas (UARIV) que administra el Registro Único de Victimas (RUV). Pero si lo presente se constituye en una muestra de alerta, dichas cifras vienen creciendo a diario y no existe poder alguno de poder controlarlas, eso es lo que se conoce como la impotencia de la autoridad correspondiente para manejar el tema y, ese es el grave problema que tenemos hoy en día, no hay forma de poder ofrecer a las comunidades su derecho a la protección y a la vida pues sus casos se hacen incontrolables, generando desconfianza y falta de fe con nuestras instituciones en seguridad.


Así mismo podemos decir que no existe homogeneidad en los datos obtenidos por los organismos que manejan el tema, porque para el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses los casos en desapariciones son totalmente diferentes, al parecer son mayores a los relacionados anteriormente, por tal razón, se debe unificar dichas acciones y trabajar en equipo con el objeto de poder brindar estrategias ciertas y concretas para manejar, en forma sistemática, el flagelo de la contravención.


Hoy cuando se aproxima una nueva elección regional y con ella poder elegir a nuestros nuevos Gobernadores, Diputados, Alcaldes y Concejales, es una oportunidad fundamental para que el argumento de la “Seguridad Ciudadana” sea tema de primer orden en sus diferentes “Planes de Gobierno” para Gobernadores y Alcaldes y para las Asambleas Departamentales y Concejos Municipales comprobar el compromiso con sus comunidades, para que con las experiencias vividas en cada uno de sus sectores, poder brindar un plan que permita dar luces a nuestras entidades del orden: Municipal, Departamental y Nacional con una efectiva y clara posición para combatir la delincuencia en nuestras calles municipales, rurales y carreteras en los diferentes departamentos.


Pensemos que mientras exista inseguridad en los municipios o ciudades, muy difícilmente va a llegar el desarrollo y adelanto económico para sus gentes, pues no va haber poder humano, que nos quite de la cabeza el alto riesgo que se pueda tener en la inversión para cada una de nuestras actividades. De que nos sirve tener buenas intenciones en programas de Salud, Educación, Infraestructura de obra pública o en cualquier otro tema de gobierno, si la inseguridad está latente, convirtiéndose en obstáculo perenne de cualquier actividad social que se pretenda ejecutar llámese colectiva o personal, por tal razón, el presente tema, el de la Seguridad, se constituye en principio básico y vital para el desarrollo.

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