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Otro puente que colapsa: Un trayecto convertido en pesadilla

La travesía entre Sogamoso, Boyacá, y Aguazul, en Casanare, se ha convertido en un auténtico desafío para aquellos que se aventuran por esta ruta, las últimas novedades presentadas en la vía pintan un panorama preocupante, resaltando la alarmante falta de mantenimiento y planificación de un corredor entre dos departamentos que debería ser una arteria eficiente.



Las condiciones actuales de la Transversal El Cusiana son un testimonio palpable de la negligencia y falta de inversión en una infraestructura esencial para la región, las promesas de progreso y conectividad se desmoronan frente a los ojos de la comunidad, dejando un sentimiento de traición y desesperanza.

A pesar del anuncio de un avance del 95% en las obras de estabilización en el kilómetro 87, el cual, parece una pequeña victoria, la vía en su conjunto refleja un abandono vial alarmante. La falta de alternativas viables y las restricciones para vehículos de carga agravan aún más el caos.

Un miembro del equipo de Entérese en las últimas dos semanas ha realizado viajes constantes, y manifiesta que la vía es un caos para viajar, puesto que, no solo es el PR87 y el PR83 los que presentan fallas, desde el PR79 hasta llegar al centro poblado de Pajarito, se presentan una serie de obstáculos que han comprometido la fluidez y seguridad del tráfico desde cierres parciales por mantenimiento vial hasta pasos restringidos debido a fallas geológicas y deslizamientos.


El panorama actual presenta cierres parciales en diversos puntos cruciales; en el tramo El Crucero - Aguazul, los kilómetros 83+600 y 87 se encuentran cerrados por mantenimiento vial, sin rutas alternas disponibles, adicionalmente, se ha implementado un paso a un carril en el kilómetro 105 debido a una pérdida en la banca.

El puente de Quebrada Negra colapsó el día de hoy, generando el cierre total de la vía, además en el mismo sector se presenta una falla geológica (kilómetro 85+100), sumado a esto, deslizamiento en el mismo sector, kilómetro 83+600, obstáculos que convierten un viaje de aproximadamente 3 horas en una vía en su estado normal, en una travesía de 8 o 9 horas.


En el kilómetro 83+600 debido a fallas geológicas los deslizamientos son continuos, al entrar al PR87 sentido Sogamoso – Aguazul, también fuimos testigos de la caída de rocas que actualmente se presenta por las constantes lluvias, que generan largas filas de vehículos a la espera de que se restablezca el paso (contamos más de 200) esto realmente es un triste testimonio que demuestra la falta de previsión y planificación por parte de las autoridades gubernamentales.


Hace más de una década, en el año 2009, el Gobierno de Uribe Vélez estampó su firma en un contrato con la promesa de intervenir la carretera a través del ambicioso proyecto de la Transversal de Cusiana, una parte fundamental del Plan de Vías para la Competitividad. Sin embargo, a pesar del paso del tiempo no ocurrió.


En los años siguientes, entre 2013 y 2017, la comunidad se manifestó por el mal estado de la vía y el abandono estatal, y en 2014 en un esfuerzo por abordar los desafíos que continuaban afectando la vía, el Gobernador de Boyacá, Juan Carlos Granados, y su homólogo de Casanare, Marco Tulio Ruiz, realizaban reuniones para acompañar el proceso de veedurías de Cusiana, de la que hacian parte las Cámaras de Comercio de Sogamoso y Yopal y comunidades de ambos departamentos donde tiene jurisdicción esta carretera.


El 22 de abril de 2015 el vicepresidente de Colombia, para aquella época, Germán Vargas Lleras, llevó a cabo una de sus caracterizadas recorridas y dejó su huella al inaugurar el viaducto de Peña e’ Gallo en la vía del Cusiana, ésta pomposa inauguración resultó en un dramático desastre, pues, los puentes que realizaron los supuestos expertos pasaron por alto los riesgos o simplemente los ignoraron y se fueron derrumbando poco a poco. Tal vez por incompetencia o la desconsideración deliberada, ambas conclusiones son igualmente desalentadoras.

Aunque las obras avancen a paso lento, la realidad persistente es que la vía continúa siendo víctima del descuido gubernamental y la bandera de los periodos electorales, dejando a los viajeros en medio de dificultades y desafíos innecesarios y afectando la seguridad y la economía de la región.

Ahora bien, profesionales y expertos han realizado varios trabajos, estudios e investigaciones sobre la composición rocosa y de este sector especifico del departamento de Boyacá, desde distintas áreas han realizado advertencias acerca de la inestabilidad del terreno y generan, así mismo, recomendaciones que exploren soluciones que no solo remedien los problemas actuales, sino que también prevengan futuros desastres.


Una alternativa de enfoque sería la construcción de una vía paralela, pero ubicada a una distancia más segura del río. Al alejarse del borde del río Cusiana, se reduciría significativamente el riesgo de socavación y el colapso del talud, ofreciendo una solución a largo plazo. Esta ruta paralela podría aprovechar los aprendizajes de los errores pasados, incorporando medidas de prevención de erosión y protección de la banca.


La desgarradora ironía es palpable: los políticos siguen ocupando altos cargos y nosotros seguimos con el mismo síntoma, es decir es más importante para los políticos de turno sumergirse en la complacencia del alto gobierno que conectarse con las realidades de las comunidades, cuyas voces deberían ser su prioridad.


"Con pañitos de agua tibia pretenden curar las heridas de mi pueblo. Insisten en que todo está bien, cuando en realidad todo está mal. Han cometido los pecados más asquerosos, pero ni vergüenza les da, pues ya ni saben lo que es tener vergüenza" Jeremías 6:14-27

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